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Caballo de los Outer Banks

La raza del caballo de los Outer Banks está acompañada de un origen muy curioso. En este artículo te pondremos al tanto de eso y de un sinfín de datos importantes sobre ella.

Origen del caballo de los Outer Banks

La historia del caballo de los Outer Banks es, además de interesante, conmovedora. Todo comienza con un grupo de conquistadores dirigido por Lucas Vázquez de Ayllón que llegaron a la costa de Carolina con 90 caballos. Allí permanecieron un tiempo, sumidos en la exploración.

Lamentablemente, al cabo de un tiempo apareció entre ellos una fiebre muy rara. No sabían a qué se debía, pero de cualquier forma consiguió aniquilar una buena parte del grupo. Por esa razón los sobrevivientes escaparon del lugar, sin llevarse los caballos.

Contra todo pronóstico, los animales consiguieron sobrevivir adaptándose a las condiciones de Carolina. Asimismo, fueron capaces de multiplicarse en buena medida, extendiéndose a otros sitios. En especial a la cadena de islas de barrera.

La unión de esos primeros ejemplares dio lugar al caballo de los Outer Banks, que conserva todas sus características. El nombre se deriva del lugar donde habitaban originalmente. Al día de hoy ya tienen presencia en diversas partes del mundo.

Características

Las características físicas del caballo de los Outer Banks son lo que más lo define. Desde luego, han sufrido algunas variaciones a lo largo de los siglos. A pesar de eso, podemos establecer estas como las definitivas:

Alzada baja

Los caballos de esta raza son bastante pequeños. Su alzada posee un rango de entre 1.32 a 1.50 metros.

Peso regular

El peso del caballo de los Outer Banks suele variar en función del género del animal. No obstante, el promedio oscila entre los 360 a los 440 kg. Algunos ejemplares bien alimentados y entrenados pueden llegar a los 450 kg.

Tonalidades varias

Realmente el pelaje de estos caballos puede tener cualquier tonalidad conocida. Aunque hay cuatro colores considerados los más frecuentes. Son, a saber, el pardo, el laurel, el castaño y el marrón.

Frente y pecho

La frente en los ejemplares de esta raza es considerablemente ancha. Por su parte, el pecho es estrecho, pero al mismo tiempo es muy profundo.

Perfil recto

El perfil del caballo de los Outer Banks es casi siempre recto. Sin embargo, se sabe en algunos casos tiende a ser un poco convexo.

Grupa y espalda

La espalda de estos caballos es relativamente corta. Eso le permite encajar estéticamente con la grupa, que cuenta con un ligero grado de inclinación.

Piernas fuertes

En las piernas de los Outer Banks hay un hueso de cañón, cuya forma es ovalada. Esta característica, al decir de los expertos, es una señal de una excelente solidez ósea.

Castañas

Las castañas son un tipo especial de callos que podemos encontrar en estos caballos. No son muy evidentes, debido a que el tamaño es muy reducido. Están repartidos en varias partes del cuerpo, y casi siempre escasean en los miembros traseros.

Temperamento

Los caballos de esta raza son animales poseen un carácter bastante flexible y suave. El mismo les permite relacionarse muy fácilmente con sus compañeros y también con las personas.

Contario a lo que pudiera pensarse, el caballo de los Outer Banks es fiel. Es cierto que la raza se ha formado en una gran independencia, pero disfrutan bastante de la compañía humana. Permanecen al lado de sus dueños sin importar nada.

Videos del caballo Outer Banks

Usos

A mediados del siglo XX, el caballo de los Outer Banks fue usado frecuentemente en el transporte. Este abarcaba suministros y personas por igual.

Otras áreas en las que también participó son el arado y el lanzamiento de redes para pescar. Muchas familias los aprovechaban para ambas actividades, gracias a su temperamento y agilidad.

Ya hoy el uso ha cambiado. Los caballos están más presentes en el mundo deportivo. Igualmente son utilizados en los paseos y los ranchos.

Cuidados del caballo de los Outer Banks

El caballo de los Outer Banks necesita mucho cuidado en su pelaje. Es fundamental que lo cepilles, si no a diario, al menos unas tres veces por semana. En cuanto a su alimentación, está muy acostumbrado al pasto, así que inclúyelo en la dieta.